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Esos viejos rockeros que nunca mueren...

Nota periodistica sobre los grandes del rock boliviano, conocidos tambien como los precursores del rock boliviano, que salio publicado en la revista Miradas del periodico Página Siete  el día domingo 12 de Abril de 2015 en las páginas 22, 23 y 24 y fue escrita por Ivone Zeballos

En los 60, los aires del rock llegaron a La Paz. De cada barrio surgía una banda. Loving Dark’s, Black Byrds, Los Donkey’s, Los Bonny Boy’s Hot, Los Grillos y otros cambiaron la vida de una generación, que rompió los moldes y pervive hasta ahora

Ivone Juárez Zeballos
Banda loving Darks
 A mediados de la década de los 60, todos los viernes, a las 18:00, cientos de jóvenes  se prendían a la radio para escuchar Battmanía, el programa de rock en vivo que  Martín Salmón presentaba a través de   Radio Nueva América, de la ciudad de La Paz. 

Los grupos del  movimiento rockero, que había comenzado a surgir en la ciudad,    se presentaban en el programa en vivo. Los Donkey’s,   Los Bonny Boy’s Hot’s,  Los Turtles, Blue Jet’s, Splendid, Gent   lemen, Los Grillos, Loving Dark’s... y otros   deleitaban el oído de los jóvenes  que vivían con  intensidad el inició de la "nueva ola”, un movimiento que seguía la tendencia mundial de la música de entonces: el  rock, enarbolada por The Beatles, los Rolling Stone y otros grupos,  convertidos hoy en mito.
Al terminar su presentación en la radio, los ídolos  salían y se encontraban con sus legiones de  fans que gritaban y enloquecían al verlos. Admiraban su forma de vestir (ropa apretada y de colores intensos),   sus peinados (melenas largas y alborotadas). Querían ser cómo ellos, imitarlos. Pero no sólo en su forma de vestir, sino en esa forma de ver y vivir la vida: libre, rebelde, persiguiendo los sueños... rompiendo los moldes de una sociedad que establecía roles estrictos y profundamente machista para sus jóvenes.
 Y los jóvenes "nuevo oleros”  vibraban  con la música de sus ídolos,  que  prácticamente los "obligaba” a seguirlos a festivales, presentaciones o bailes privados que se organizaban en casas particulares, donde, muchas veces, el tráfico vehicular era cortado hasta una cuadra, debido a la cantidad de gente concentrada en los bailes, donde el frenesí escandalizaba a muchos  de los "mayores”.
The Turtles de Alvaro Cordova
Era el efecto del rock, "una  especie de fiebre mundial,  de rebeldía, que se apoderó de la juventud y abrió las puertas para todo lo que tenemos hoy en el plano social, musical y cultural”, afirma Álvaro Córdova, uno de esos jóvenes rebeldes de la década de los 60 que quedó atrapado en las redes del señor rock.
 "Éramos  una generación que veía lo que  pasaba  afuera, nos  informábamos  por  la radio. Por otro lado, el mercado estaba copado de folklore, nacían Los Jairas, Los Rupay y otros. Esto dio una pauta para que una generación comenzara a descubrir sus aptitudes artísticas. Así se generaron los primeros grupos electrónicos. Ahí comienza la historia con  Loving Dark’s,  Black Byrd’s, Gent   lemen y otros”,   añade Edgar Bustillos, otro viejo rockero, un  guitarrista que descubrió la música viendo a los Loving Dark’s, Los Climax y  otros. Allá, a finales de los 60, creó  Sparks y más tarde, en los 70,  Altiplano, con Anselmo Portugal, Antonio Pérez y Jhonny Luna.
Álvaro Córdova comenzó su relación con el rock a los 18 años, junto  a José Zapata, Gilberto Martínez y Felix Chávez, con quienes formó The Turtles (Los tortugas). Formó parte de los  Black Byrd’s y fundó Climax  . Su madre y su abuela le habían comprado su primera batería, instrumento que interpreta hasta hoy. 
 Hace unos 10 años, Álvaro y Édgar se juntaron con otros  íconos del rock: Félix Chávez y Mario  Pancho  Acevo y  todos -con sus historias de éxito personales- decidieron  "continuar la leyenda Lonvig Dark’s”,  la banda fundada a mediados de los 60 por  Félix (guitarra y voz), Boris Rodríguez (batería), Gilberto Martínez (bajo) y Jaime Loayza (teclados). 
La banda Manantial de Angel Guaman y Willy Jorquera


 Todos los miércoles, en la tarde, se reúnen en el solario de una casa de Alto Obrajes  para preparar las presentaciones que ofrecen, pero no sólo para su público de siempre, que acude  nostálgico  a oírlos, sino para las nuevas generaciones que sucumben ante sus arpegios musicales. Interrumpieron uno de sus ensayos para revivir esos tiempos en que les tocó marcar  el rumbo de toda una generación.

La Paz, meca del rock
Estos  rockeros cuentan que la ciudad de La Paz era la meca del rock boliviano. Por eso las bandas que se creaban en el interior tenían que llegar hasta la ciudad para hacerse conocer. Así llegaron a estas tierras altas Los tigres de Uyuni, Los Daltons de Santa Cruz, el Grupo 606 de Cochabamba y otras bandas del momento.
"El movimiento rockero se genera en La Paz y se da en todas las clases, pero particularmente  en la clase  media”, afirma  Pancho Acevo, que a finales de los 60, cuando tenía 14 años,  comenzó a tocar la guitarra con una banda de su barrio llamada Bellos Sueños, formada por los hermanos Quinteros, Vico Viscarra y Franklin Villa. Años después, Pancho pasó a formar parte de Los Z Siete, un grupo que hizo  bailar a generaciones enteras con su enganchados.
Las bandas de rock alcanzaron gran profesionalismo
Félix Chávez, fundador de Loving Dark’s, de Manantial y Anatares, añade que en la ciudad, en los años 40 y 50,  se había comenzado a  instalar confiterías, donde se presentaban grupos en vivo, primero de tango y luego de música jazz  . Esos espacios se convirtieron en el lugar ideal para mostrar a la gente  lo que sabían hacer.
"Apareció un local, el Galey, en la esquina del cine Tesla,  donde se escuchaba música en vivo. Tocaban  Los Donkey’s, Los Tortugas, Los Fénix, Los Bonny Boy’s Hot  y hasta  grupos extranjeros”, dice.
Recuerda que  los rockeros de entonces contaban en La Paz también con escenarios más grandes, como los cines Murillo y  Monje Campero, o el Teatro al Aire Libre y el coliseo (entonces abierto), donde radios, como Chuquisaca, organizaban sendos festivales de música. Es que las radioemisoras de entonces también pusieron su aporte. Radio Méndez, con su Sábado de la Alegría, o radio Illimani, con El club de la juventud, llevaron  la nueva música y a sus intérpretes hasta los confines del país. \
 En este recuento saltan los nombres de empresarios, como Miguel Dueri, que con su disquera Discolandia  dio un gran impulso a esa generación que descubría sus aptitudes artísticas.
Los Antares grupo de Felix Chavez
UN BARRIO, UNA BANDA
Y la fiebre del rock fue tal que de  cada zona de la ciudad La Paz fueron naciendo bandas que, en muchos casos, alcanzaron el éxito inmediatamente, como Loving Dark’s, que salió de  Miraflores, o Los Bonny Boy’s Hots. 
Climax salió de San Pedro, al igual que   Los Tortugas. Mandril nació en Villa Victoria, al igual que Los Four Star y Los Signos.
"Hubo una explosión de bandas de rock en toda la ciudad”, afirma Édgar Bustillos.
Y estas bandas se enfrentaban en festivales, que comenzaban en la mañana y terminaban en la tarde, o actuaban en fiestas particulares organizadas por grupos de jóvenes que armaban tremendos bailes  en locales públicos o particulares.
"Las fiestas se realizaban en las  salas de las casas, pero con un lleno impresionante. Una canción la tocábamos media hora. El frenesí del baile y  la energía de la juventud era algo incomparable a la histeria que provocaban Los Beatles, claro, respetando las diferencias. En la escala que nos corresponde, aquí también se dio ese fenómeno así,  asegura Álvaro Córdova.
Felix Chavez
MÚSICA AL OÍDO
Esta generación de los padres del rock boliviano tuvo que abrirse camino prácticamente sola, aprendiendo a interpretar la nueva música a "puro oído”.
"No existía ningún sistema de enseñanza, pero gracia a eso desarrollamos la capacidad de aprender la música por nuestra propia vocación y aptitud”, dice Félix Chávez.
Álvaro Córdova  recuerda que aprendió a tocar la batería escuchando la radio o los  discos de vinilo que compraba. 
"Si queríamos aprender alguna canción, teníamos que parar la aguja del tocadisco  y escuchar. Así sacábamos los temas”, recuerda el fundador de Climax.
Pancho Acevo añade que entonces  no existía ningún sistema de enseñanza. "El conservatorio no aceptaba la música rock, no tenía esa instrucción, era muy formal , de música clásica”, añade.
Además, las canciones de la nueva ola venían en inglés, por lo que muchos, incluso, tuvieron que aprender el  nuevo idioma.
VÁMONOS DE GIRA
Las bandas de rock que alcanzaban éxito  en La Paz, porque demostraban su calidad,  eran inmediatamente requeridos en el interior del país, donde encontraban  la misma aceptación que tenían en la sede de Gobierno y contagiaban su fiebre por el rock.
Los destinos eran Cochabamba, Santa Cruz y, ante todo,  los centros mineros, que en esa época atravesaban por una coyuntura económica muy favorable.

Édgar Bustillos rememora los día de fiesta que amenizaban en los  centros mineros, como Catavi, Siglo XX, Uncía o Machacamarca, entre otros.
"Con Z Siete, durante un Año Nuevo,   llegamos a tocar  en las tres secciones de la mina  Quechijlla”, añade Pancho Acevo.
Félix Chávez recuerda que el rock contagió de tal manera a los jóvenes de todo el país, que  Loving Dark’s debutó en Santa Cruz en 1968, en el local el Mao Mao, durante una noche de Carnaval. 
"Pese a ser paceños, de la zona  de Miraflores, debutamos en Santa Cruz y luego nos presentamos en La Paz”, dice.
EXTRAÑO DE PELO LARGO
Pero el ser impulsores de una nueva generación no fue fácil para estos barones del rock, tuvieron que romper esquemas y soportar el peso del prejuicio  y del machismo, sobre todo por su forma de vestir y manera de llevar el pelo: largo.
Los pantalones pegados de colores encendidos que llevaban llamaban la atención demasiado. 
"Siempre tuve el apoyo de mis padres, pero era difícil andar por las calles, pese a que sólo llevaba una pequeña melena”, cuenta Félix Chávez.
"Fue un choque contra el machismo que el hombre llevara el pelo largo, iba hasta en contra de la idiosincrasia de la gente”, añade Édgar Bustillos.
Félix recuerda que las vendedoras de La  Velas -que entonces ya existía- se burlaban de la apariencia de los rockeros.
"Pero, poco a poco, fuimos ganando terreno y nos aceptaron”, expresa sonriente. 
 "Hemos tenido el gusto de estar en la época en que se dio el boom”, le responde Pancho Acevo.
"Nuestra generación rompió  el esquema de lo que se llamaba normal, de lo que se consideraba decente, bien”, replica Álvaro Córdova.

"Rompimos el molde”
Cuando el rock invadió La Paz, estos viejos rockeros tenían entre 18 y 21 años,   que les tocó "romper el molde” de todo lo establecido hasta entonces.
"Somos la generación que abrió camino. Antes de nosotros no hubo nada. Tuvimos que romper los moldes”, dice Félix Chávez.
Muchos tuvieron que enfrentar a sus propias familias para seguir el camino que habían escogido: la música rock.
"Yo venía del colegio Alemán y había que ser médico, abogado o ingeniero y llevar una vida muy formal, pero  esta música me abrió la vida a otros caminos, a otra filosofía, a un espíritu de libertad  y creatividad, pero tuve que arreglármelas, porque ser músico entonces era complejo”, añade Álvaro.
 "Es que el estilo era nuevo, la cultura era nueva y no había apoyo de ningún tipo.  Éramos sólo nosotros ,con la ayuda de algunas personas, como don Miguel Dueri  y la señora Mercedes Kunkar”, afirma Édgar Bustillos.
 Pero la historia no termina ahí, continúa porque estos padres  del rock boliviano continúan interpretando sus creaciones en una leyenda llama Loving Dark’s. De tanto en cuanto miran atrás para rememorar aquellos años, cuando eran unos jóvenes de pelo largo, rebeldes y soñadores que marcaron la ruta de toda una generación en Bolivia. 

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